10/09/2016

He venido a perecer como mosca en la miel y qué amarillo y qué dulce y qué denso


Tuve el placer enorme de hacer algunas fotos con Ana María Arango Correal, una chica de la que admiro su escritura y con la que anhelaba conversar algún día. La escuché leyendo algo de lo suyo en el Festival de Poesía de Medellín y decidí escribirle sobre mi admiración y mi deseo por hacer algunas fotos con ella. La idea de las fotos era otra, pero fue inevitable sólo seguir el curso de la tarde y hacer esto, que es genuinamente ella y que me emocionó completamente cuando vi el resultado: Ana María es un ser especial, es un alma vieja que le encuentra el sentido a la vida a partir de lo bello y en estas fotos sólo quería que de alguna forma se viera esto.

Pueden leer más de ella en fantasmafundamental.blogspot.com.co

#FilmIsNotDead








He venido a perecer como mosca en la miel y qué amarillo y qué dulce y qué denso.

(Por Ana maría Arango Correal)


Crece la luna hasta llenarse

y con ella nos llenamos tú y yo 
     las bocas de la tierra 
     las máquinas del viento.
Recibo un nombre nuevo
       madre de ninguna cosa
       gestora de alas
y crezco contigo hasta el borde del sol
ése que te tragas
ése que ilumina cada mota en el aire.

Menguamos después.

Nos vamos vaciando de a poco
y mientras lo hacemos descubro en ti lunares
                                                             constelaciones que se han escrito 
                                                             en tu cuerpo de niño gastado
                                                                                  de niño cansado
                                                                                  de niño extraño.
  Entiendo que podría escribir cualquier historia 
  en la frontera de tus manchas.

Entonces te visto de labios como me has pedido
y dibujo en tus cejas la ruta del miedo
leo mi libertad en los surcos de tu mano
y espero el momento preciso del cese:

Tu espalda se encuentra con la mía
   cataclismo.
Entonces tus poros 
-puertas del agua-
hacen nuevas a las cosas
aunque no lo sean
y cada respiro es otro
aunque sea el mismo
y en el encuentro de tus semillas con mi mano izquierda
olvido las palabras y cómo desgarré los objetos y cómo llegué hasta tus dedos.

                                                  Eres el revés de mi tiempo.

Dibujamos algo con el tacto:
                  un atisbo de luz
                  otra línea curva en el cielo
y somos los primeros
y somos los últimos
y sólo queremos ser los últimos
y llegamos a ningún lugar 
mientras anudas mis huesos con tu aliento
y te pregunto tu nombre
y te pregunto tu piel
y me confieso
y espero por el vacío
en donde todo es blando
                                        y bello
                                        y está lleno de alas
en donde soy ave
la primera mujer al revés
que es la última.

Todo es dulce
así no sea.

Mira que de nuevo crece la luna hasta llenarse
y con ella nos llenamos tú y yo
para vaciarnos de nuevo
y hacer un calendario
y hacer un círculo
o una espiral
dos espaldas que se tocan
un consenso
un poemita escrito en un papel arrugado que llevas en uno de tus bolsillos
que suena como la lavadora encendida
o como las gotas de lluvia sobre las tejas eternit de esta casita de papel.

Creamos un verbo
que habla de eso que sólo hacemos los dos
uno al lado del otro:
una luna
y su sombra
el halo de luz o de cualquier otra cosa
que embelesa lo suficiente como para soportar cualquier herida
adorar cualquier cicatriz
llenar ad infinitum después de hacerse nuevo
porque no somos los primeros
y no somos los últimos
y sólo queremos ser los últimos
y llegar a ningún lugar

Ser el trayecto
ser la herida abierta que palpita
que da vida
y que emana borbotones de luz.

No comments:

Post a Comment