5/02/2016

WIW: 02052016


Justo la semana pasada entraba en una conversación con la que nunca había tenido una confrontación, esta del feminismo. El término, para ser sincera, me es incómodo, a lo mejor porque en mi entorno familiar y laboral nunca he tenido la necesidad de usarlo como escudo y honestamente, soy una persona que a la hora de esbozar una idea, intento prescindir de términos divisorios, sin embargo ese día me detuve a escuchar qué podía decir un hombre desde sí mismo sobre lo que somos las mujeres y cómo nosotras lo asumíamos o no. Este espacio, claramente no pretendía definir el término de feminismo, incluso era sobre un tema aislado a él, en fin... Unos hablaban de Lacan, otros de Freud, nombraban también a Miller, incluso una chica del público hablaba del arquetipo de diosa de Jung y yo, evidentemente, sólo movía mi cabeza como en un partido de tenis, intentando reconciliar cada concepto. Pasaron un par de horas y lo único en lo que podía pensar era en esa idea de igualdad alterada, difusa, por las que algunas mujeres sienten que les son vulneradas sus ideas, sus principios y que ciertamente lo viven, esa igualdad que reclaman; pero dentro de todo esto, creo yo, la igualdad no existe, no debería y me niego a reclamarla: las mujeres no somos hombres, los hombres no son mujeres, y la diferencia, ciertamente es de celebrar. ¿Hay algo entonces por discutir? Sí, absolutamente: No es la igualdad de género lo que deberíamos defender, es el respeto por la heterogeneidad. 

¿Saben qué interioricé? una mujer, queridas chicas, es un universo complejo y esa complejidad nos hace mujeres. Ese laberinto desconocido, ciertamente, es por el que deberíamos transitar y allí es donde esto de la feminidad tiene valor.

Mi universo complejo, mi laberinto a veces intransitable se debate entre mil cosas, pero como lo que me convoca en este espacio es el vestuario, quiero decirles que el placer de abrir el guardarropas y la desazón de no encontrar nada qué ponernos, aún con él lleno, es una de esas situaciones recurrentes que aunque todos los hombres del mundo odien, nos identifica dentro de la valiosa complejidad femenina ;)

Esto es lo que me pongo, un día de no tener qué ponerme:




T-Shirt + Leggings: Zara; Cárdigan: MNG; Botas: Pull & Bear


¡La pócima aún se cocina! pronto pronto, noticias :)

Saludos,

D.

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